Cierre

1x1-YATTAH-Arg. Cierre de ciclo.

 

HOY, 24/12/2017 en Bs.As. se cumplen 28 años de haberme prometido avanzar sobre mis previos 28 años de mochilero, viviendo por el mundo, por un nuevo objetivo de vida: devolverle al país todo lo que me había dado, la vida misma. Esta promesa fue hecha a un amigo el 24/12/1989 a las 16hs en Mar del Plata. Fueron otros 28 años: 10.280 días: "un parto" -280 días- más 10.000 días que operé y le entregué mi vida a lo que llamo "la cuestión argentina".

 

El sano orgullo de haber participado día a día y hora a hora en forma consciente de los acontecimientos nacionales no tiene dimensión ni precio, no solo por la experiencia de la lucha para superar cada instancia y acontecer, sino por lo poderoso que fue para mí la relación -absolutamente asimétrica- que me fue uniendo a cada connacional, a cada situación.  Sin  importar si fue buena o mala, violenta o pacífica, útil o inútil, estos 28 años de relación han dejado 50 libros, 250 videos, 4 sitios de internet y una infinita cantidad de relaciones y experiencias que construyeron en mí un aprendizaje y desarrollo personal que solo podía conseguirse transitando el drama nacional que vivimos, andando y participando de "la calle" de todos los días.

 

En este transcurrir "de mochilero" a participar de las Presidenciales del 2015, "torrentes de agua" pasaron por debajo del puente de la esperanza aportando al objetivo de construir una Re.Evolución Humana en Argentina.

 

Convivir con el drama nacional no tiene parangón con nada de lo ofrecido por la academia, por los libros ni por "internet", por compararlo de alguna manera. Ver como uno se sorprende, se amolda y absorbe las reacciones sociales, las respuestas institucionales y los vaivenes de las cuestiones colectivas, en el llano, descubriendo y después anticipando los movimientos de acción y reacción de las fuerzas vivas tampoco tienen igual. Así los logros fueron infinitos y el convivir con todo ello increíble, y, más aún, todo registrado.

 

Mis previos 28 años fueron de amor y odio en mi relación con nuestro país, sin haber comprendido realmente por qué. Fueron años de irme y de volver una y muchísimas veces del país. Arrastrado por el amor de regresar al terruño y a mi gente y el odio al sistema institucional y político que nos oprime.

 

Amor a estar y disfrutar de una buena mesa, y odio por la insensatez de tener que responder a una burocracia pública que todo y a todos nos devora.  Y estos otros 28 años me han dado la oportunidad continua y cotidiana de volver una y otra vez sobre la cuestión argentina -ahí: siempre presente- para buscarle la forma, la respuesta, la solución a semejante compleja realidad de inconsistencias existenciales que supimos construirnos y que fue moldeada, en infinidad de casos, por otros, por extranjeros de lo nuestro, de los nuestros.

 

Estoy convencido que soy uno de millones -como el título de mi segundo libro- que vivió esta locura de ser argentino "en Argentina", y soy uno de millones que además se ha ido y ha vuelto una y otra vez, y que se ha devanado los sesos en infinitas noches de insomnio buscando las respuestas que solo el seguir conviviendo -y sufriendo- pudieron responder; por eso el sano orgullo surge de un enorme agradecimiento que tengo a todos los que transitaron "la misma ruta" conmigo todos estos años.

 

Nací a la participación nacional -efectivamente en el orden local- el 2 de enero de 1990, con Carta al Señor Periodista, concluyo mi ciclo HOY con estas líneas.

 

Mi escritura no es la de un taller literario sino que siempre fue la dictada por el corazón, y así siempre quise que fuera. Como el músico que toca de oído y que jamás pudo -ni quiso-  leer una partitura porque sabía -intuitivamente-  que la "distracción" intelectual de interpretar lo escrito le "robaba", de alguna manera, espontaneidad al acto creativo de su expresión musical.

 

A mí me pasó eso, de allí la pasión que siempre me embargó que por supuesto no fue gratis, porque el sufrimiento, el esfuerzo y el sacrificio que uno produce en una relación absolutamente asimétrica, metido en "el fango nacional",  que solo se ecualiza desde las imágenes internas de los ideales que a uno lo llenan, es infinitamente más poderosa, complicada y determinante, digamos: una marca de fuego en el cuerpo emocional que nos relaciona.

 

De Carta al Señor Periodista puedo rescatar el inicio de todo este intríngulis nacional, comencé con:            "¡ Estoy cansado ! “de escuchar y ver al perro correr detrás de su propia cola”, porque exactamente ésto es lo que estamos haciendo los argentinos."  y mi participación estos 28 años fue una y otra vez alertar, explicar, justificar y proponer cambios para dejar de ser argentinos corriendo detrás de nuestros propios y reiterados problemas, una y otra vez, uno y millones de argentinos; y los frutos fueron la materia del sano orgullo que siento y la enorme experiencia y conocimiento que me ha quedado, y que no me cansé de divulgar.

 

Hoy sé, sabemos, infinitamente más de la cuestión argentina, con el agregado de la identificación puntual no solo sobre los quiénes nos engañan permanentemente, sino de para qué y con qué nos engañan. Hoy, además, tenemos la solución a todas estas mentiras sistemática e institucionalmente aplicadas sobre toda la sociedad; y hoy la paz y la tranquilidad que me embargan son el resultado concreto de saberme con "la tarea cumplida" para cerrar el ciclo de mi participación activa en esta "arena nacional".

 

Solo una vida consciente hace a una vida llena, y el cancionero nacional tuvo y tiene mil formas de expresarlo, y mi participación, en todo, fue plenamente consciente al punto de saber cuándo comenzó y en dónde termina mi relación con la sociedad argentina, el resto solo el destino lo determinará, no yo.  Pero es indudable que la forma futura de nuestra relación deberá pasar por la recuperación de la simetría, que toda sana relación debe tener, en donde sea la sociedad la que supere sus miedos, su amansamiento, sus "terrores" internos y dudas individuales y colectivos.

 

La conclusión de todos estos años de trabajo puedo sintetizarla -rescatarla- en que la cuestión argentina SOLO tiene solución eficiente, eficaz e inmediata en una complementación -simbiótica- entre "un referente emotivo" y "las bases sociales todas" ya que todo tipo de re.presentación está caída y que el aislamiento individual -es decir la atomización social- es un hecho absoluto y generalizado conseguido por la ingeniería social que se nos ha aplicado.

 

Recuperar al país de su estado de desintegración no se consigue con "modelos", ni con ideologías, ni desde " la política" -estados de la conciencia racional- sino que se realiza desde la emoción, desde la emotividad del Ser Argentino que jamás deja, pervive y embarga a las bases sociales todas, y en la actualidad, SOLO a ellas.

 

En un estado de desintegración terminal solo una relación directa -sin ningún tipo de ideología o instuitucionalidad- entre la emoción popular (el corazón social) y la cabeza que guíe (quien lidera) puede recomponer al colectivo nacional, al país todo. Y la articulación se debe producir desde lo que llamamos organización caórdica.

 

Reconocer el quiebre y la ruptura total institucional y construir desde "la nueva intención social" para resolver su nueva liaison (articulación) social, institucional y política hace que "la razón" prostituída, "la lógica" prostituida y "el sentido común" desvirtuado y prostituido, dejen lugar a la nueva emoción social.

 

De ahí el concepto -desde 1995- desde La Liga contra la corrupción y el maltrato público de Echarlos a Todos, que después Nación y Clarín desvirtuaron a "que se vayan todos".  Echarlos a todos no es: truncar a la sociedad argentina de aquellos que viven o vivieron en el delito económico o político o institucional, sino que siempre fue: dejarlos a todos adentro, pero echarlos de sus formas corruptas para "sobrevivir", y aplicar "Educar al Soberano" FUNDAMENTALMENTE a todos ellos, los que se han aprovechado de la Argentina rompiendo, eludiendo o evadiendo normas de sana convivencia, cultura y civilidad.

 

Esta es la capacidad humana que nos da la moral, la ética, la cultura cuando se utiliza "el libre albedrío" en el sentido correcto. Recuperarse, es decir amoldarse,  a las nuevas formas que la sociedad exige y requiere.

 

Ningún pueblo se suicida, pero todos los pueblos pueden ser conquistados, aniquilados y destruidos por fuerzas ajenas a él, situación esta que al día de hoy nos puso al borde del precipicio, y en este estado límite. Solo la voluntad y la decisión colectiva nos manda a reaccionar o sino: a sufrir la desintegración como nación después de este último salvaje desguace y descuartizamiento inaudito nacional.

 

Si el destino "la consciencia superior", digamos, quiere semejante simbiósis y estado de despertar de las bases sociales la recuperación nacional es instantánea y el futuro argentino como nación y como pueblo autóctono volverán a transitar las sanas intenciones de todos aquellos que nos dieron existencia y que lucharon para Ser lo que debemos Ser: ARGENTINOS.

 

Prof. Mauricio Jorge Yattah

 

Desde Buenos Aires, ARGENTINA, 24/12/2017- 16hs. fin de ciclo.

 

  1. Por si aún existe en vos alguna duda que este es un "fin de ciclo" te repito lo que ya escribí sobre LO QUE LE VA A PASAR A MACRI. Los buchones, alcahuetes, espías y traidores a cualquier tipo o conjunto de "contrato social", en cualquier sociedad, en cualquier momento de la historia, "son aceptados" hasta que los que lo utilizan cumplieron con sus objetivos sectarios o de intereses creados particulares -es exactamente lo que hace Macri desde que asumió la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires- pero una vez que "los otros" cumplieron con sus objetivos son LITERALMENTE aniquilados, descartados, desaparecidos, porque el "cuadro mayor" -que es la moral y la ética de la sociedad que defraudó- que es el CUADRO SOCIAL NACIONAL ACTUAL, este siempre, primero, se cobra la traición para después imponer un nuevo, y natural, ordenamiento social hacia el futuro, equilibrando la articulación normal entre gobernados y gobernantes.

 

Esta es, en definitiva, la decisión -individual y colectiva- que la sociedad argentina TODA debe enfrentar HOY:

 

Ser lo que debemos Ser, o NO SER NADA. (Gral. don José de San Martín).

 

Desde Buenos Aires, Ciudad Autónoma, ARGENTINA.

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